30 de agosto del 2002
ENTRE ALBURES Y SEÑALAMIENTOS DE "CULERO" SE DESMITIFICA LA FIGURA PRESIDENCIAL PARA VOLVERLA ESPERANZA COLECTIVA
A punto de rendir su segundo informe presidencial Vicente Fox es objeto del escarnio más cálido a imaginar en el espectáculo de Germán Dehesa "Cartas a Santa Fox" que se presenta cada noche en un centro nocturno de la Ciudad de México ante más de doscientas personas.En verdad que hay que tener talento para mantener, por tres horas, al auditorio en la gran carcajada con la crítica más severa a imaginar. Nadie queda bien parado y menos cuando se habla de que por favor Vicente Fox tome posesión de la Presidencia de la República ya, y de ser posible que lo haga con inteligencia.Si bien la popularidad del primer mandatario ha ido de bajada todavía tiene mucha fuerza, tanto así que el espectáculo musical termina con un mensaje de esperanza, recordando que millones le dieron su voto para que cambiase la realidad y que siguen esperando que lo haga.Con el mayor desparpajo el periodista que tiene millones de lectores en su espacio diario en Reforma asegura que Vicente Fox no pasa más de cuatro días en el país, que salió "nalga inquieta" y que quiere irse de viaje apenas le informan de los problemas nacionales por lo que cualquier ciudadano debe optar por escribir sus peticiones en un papel o un espejo y ponerlo en posición de ser visto desde el avión en que despega o aterriza el primer mandatario.Tampoco es muy generoso con la señora Marta Sahagún a quien se refiere como protagonista de telenovela con su historia de amor y afirma, textual, que se lastimó porque "se vino de rodillas".En la mejor tradición del albur mexicana, con personajes indígenas y supuestamente representantes del sistema político mexicano, Dehesa juega a escribirle cartas a Chente para reclamarle su conducta a la vez que exigirle cambiar. Son tan fuertes sus señalamientos que igual utiliza el adjetivo "pendejo" que aquel igual de fuerte y popular de "culero". Al pan pan dirían en el pueblo.Todo ello celebrado por la audiencia.Y para bien de la República diría cualquier sobreviviente del pasado dinosaurico ya que no ha sufrido ninguna represión, ni siquiera es receptor de algún mensaje por parte de Los Pinos.Lo que, definitivo, tiene que ser contabilizado a favor de Vicente Fox.A ratos parecería que se cruza una línea invisible en los tratamientos a los funcionarios públicos, como cuando se refiere a Santiago Creel advirtiendo que en las oficinas de Bucareli se vuelven "puñales". Pero lo hace con tanta elegancia, con tan buen manejo del idioma español, con una buena leche de antología que sus palabras mayores parecen despojadas del sentido de la difamación y se quedan en la magnificación, en un espejo que al exagerar en lo que muestra cumple una función social. Y punto.Afortunadamente para los tiempos democráticos que vivimos.Se trata, además, de una sana catarsis que deberían presenciar varios
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