


Opinión pública:
-La opinión de la gente en este tema es muy variada, hay desde los que se oponen radicalmente a ello hasta los que apoyan su legalización incondicionalmente.
Estas opiniones dependen de muchos factores, como por ejemplo la edad, cuanto más mayor es la población mayor es la oposición a la legalización de estas sustancias, y por el contrario cuanto menor es la población mayor es la aprobación a su legalización.
Otro factor que condiciona mucho es la ideología política. Las personas de izquierdas tienden a aprobar la legalización de estas drogas y las de derechas a rechazarla.
Al igual que la edad también influye el sexo, siendo los hombres los que más apoya su legalización.
Influye también el hecho de haber probado esta sustancia. La mayoría de la gente que la a probado aprueba su legalización y la mayoría de los que no la rechazan.
Todo ello basándose en repercusiones que produciría su legalización, como posibles riesgos para la salud pública o el golpe que ello produciría a las grandes mafias que controlan su producción y su venta en el mercado negro.
En México, el consumo de drogas no está prohibido y las personas que sean sorprendidas consumiendo o portando cualquier sustancia prohibida cuya cantidad se considere como de estricto consumo personal, no pueden ser sujetas a ningún proceso judicial. Lo contrario es una violación de lo establecido por la legislación penal mexicana en materia de delitos contra la salud.
Aunque etimológicamente la palabra narcótico hace referencia al sueño inducido artificialmente, en México y en muchas otras partes del mundo, siguiendo la doctrina estadounidense, se les llama narcóticos a todas las sustancias prohibidas, ya sea que poduzcan sueño, lo quiten o simplemente no interfieran en las funciones del sueño. En la terminología oficial todas son narcóticos. Desde aquí es posible constatar que los criterios de clasificación oficial obedecen poco a la farmacología y mucho menos a la etimología.
La República Mexicana ha firmado una serie de acuerdos internacionales que le obligan a prohibir todas las sustancias que la Organización Mundial de la Salud considere objeto de control internacional, no obstante, no existe una sola ley dentro del territorio nacional que castigue el consumo de sustancias ilegales; por el contrario, el Artículo 195 del Código Penal señala que: "No se procederá en contra de quien, no siendo farmacodependiente se le encuentre en posesión de alguno de los narcóticos señalados en el artículo 193, por una sola vez y en cantidad tal que pueda presumirse que está destinada a su consumo personal".
Por su parte el Artículo 199 del mismo código establece: "Al farmacodependiente que posea para su estricto consumo personal algún narcótico de los señalados en el artículo 193 no se le aplicará pena alguna". Así pues, tanto farmacodependientes como no farmacodependientes están protegidos por la ley en cuanto al consumo y a la posesión de pequeñas cantidades. La posesión de cantidades mayores a las que se explicitan en las tablas anexas al Código Penal se castiga con diversas penas puesto que eso cae ya dentro del delito tipificado como tráfico de narcóticos (para la legislación mexicana, un narcótico no es sólo una sustancia que deprima el sistema nervioso central, sino cualquier sustancia prohibida).
Además del tráfico, lo que se castiga en nuestro país es la producción, (esto es, la manufactura, fabricación, elaboración, preparación o acondicionamiento de algún narcótico), el transporte, el tráfico, el suministro gratuito, la prescripción y el comercio (esto es, vender, comprar, adquirir o enajenar algún narcótico). También se imponen penas a quienes aporten recursos o colaboren financieramente en los delitos anteriores, a quienes siembren o permitan que se siembre en terrenos de su posesión alguna planta cuyo alcaloide esté prohibido y realicen actos de publicidad o propaganda para favorecer el consumo de narcóticos.
El debate en torno a la necesidad de despenalizar las drogas y en torno a la necesidad de mantener la prohibición siempre ha sido un tema escabroso, complejo y candente. No obstante, aún quienes defienden la necesidad de mantener la prohibición, han reconocido que las bases jurídicas de la misma son bastante endebles, cuando no francamente cuestionables.
La intervención jurídica, de acuerdo a los principios éticos que justifican su existencia, se subordina al respeto a la dignidad y autonomía de la persona humana. Estas aspiraciones se cristalizan de manera patente en los principios rectores del derecho penal "liberal" o de "garantías" sustentado en la mayor parte de los ordenamientos jurídicos modernos. Tales principios buscan racionalizar y humanizar la intervención penal mediante la imposición de estrictos criterios a la creación y aplicación de esta clase de normas, con el fin de evitar los abusos de autoridad en el desempeño de sus funciones, impidiendo así que la protección de la sociedad sea un pretexto para la opresión.
De acuerdo a los principios del derecho penal liberal, la penalización de una conducta requiere que ésta afecte o ponga en grave riesgo un bien jurídicamente protegido tal como la vida, el patrimonio, la integridad física o la seguridad nacional. En el caso de las drogas no queda muy claro cuál es el bien jurídicamente protegido. En un primer momento se les consideró delitos contra la salud, sin embargo, no está definido cómo es que los elementos que configuran el tipo penal del tráfico de drogas efectivamente ponen en peligro el bien jurídico en cuestión. Por ejemplo, ¿en qué momento la posesión de una sustancia deviene en un trastorno a la salud?
Analizando la penalización relacionada a las drogas desde el punto de vista del derecho penal liberal., el abogado mexicano Rodrigo Muñoz Nava asegura que, si bien no exenta de graves riesgos, la utilización de drogas y por lo tanto su producción y venta no constituyen por sí mismas conductas dañosas, y su marginación de la legalidad representa un grave atentado a los principios éticos que sustentan al derecho como eje de las relaciones sociales pacíficas.
En Injustificabilidad de la prohibición legal de las drogas (Tesis, ITAM, México, 1996), Muñoz Nava demuestra que la legislación penal en materia de delitos contra la salud presenta serias dificultades desde el punto de vista dogmático, ya que:
· No está claro cómo es que los elementos que configuran el tipo penal del tráfico de drogas constituyen una puesta en peligro de la salud como bien jurídico en cuestión.
· El delito de tráfico de drogas puede caracterizarse como un "delito de peligro abstracto", tipo fuertemente criticado por ser incompatible con los principios de culpabilidad y bien jurídico, pero aún aceptando su viabilidad, la confusión respecto al peligro efectivo que las drogas constituyen para el bien jurídico protegido, la salud, representa una grave dificultad para la aplicación de la pena.
· La posesión de sustancias ilícitas es una conducta que por sí misma no constituye ni una lesión, ni una puesta en peligro del bien tutelado. Este es un tipo penal de los llamados "de autor" en el cual no está en realidad prohibiéndose una acción sino una personalidad.
También resultan violados por la legislación antidrogas los principios de racionalidad de la pena (el cual estipula que la sanción equivale al daño causado), de humanidad (que protege los derechos humanos de los infractores), de idoneidad (que exige se demuestre que la criminalización es un medio útil para el control de un problema social) y de subsidiariedad (que impone la previa comprobación de que no existen alternativas adecuadas a la criminalización).
El primer principio es violado porque el monto de las sanciones no guarda ninguna relación con el "daño" causado; resulta menos grave la pena por violación o algunos casos de homicidio doloso, que por "delitos contra la salud". El segundo principio es violado sobre todo en casos de tráfico internacional ya que el tráfico de pequeñas cantidades se castiga con severísimas penas, mientras los que explotan su necesidad difícilmente llegan a ser sancionados. El tercer principio es violado porque se ha demostrado sobradamente la inutilidad de la intervención penal para la resolución de los problemas de farmacodependencia, y el cuarto principio ha sido ignorado por completo ya que no se ha comprobado que no existen alternativas adecuadas a la criminalización.
Para que el lector pueda contar con los algunos de elementos necesarios para juzgar el caso desde su propia perspectiva, a continuación se reproduce el Título Séptimo del Código Penal para el Distrito Federal en Materia Común y para toda la República en Materia Federal,dedicado a los "Delitos contra la salud"; posteriormente se presentan los capítulos V y VI de la Ley General de Salud para identificar plenamente las sustancias que prohíbe el Artículo 193 del Código Penal; y por último se ofrecen las tablas de sustancias, cantidades y penalidades que el poder judicial utiliza para aplicar las penas correspondientes a quienes cometen el delito de posesión de sustancias prohibidas por el artículo 193 de dicho Código, junto con algunos comentarios míos.
CÓDIGO PENAL PARA EL DISTRITO FEDERAL EN MATERIA COMÚN Y PARA TODA LA REPÚBLICA EN MATERIA FEDERAL
TÍTULO SÉPTIMO
Delitos contra la salud
CAPÍTULO I
De la producción, tenencia, tráfico, proselitismo y otros actos en materia de narcóticos
Artículo 193. Se consideran narcóticos a los estupefacientes, psicotrópicos y demás sustancias o vegetales que determinen la Ley General de Salud, los convenios y tratados internacionales de observancia obligatoria en México y los que señalen las demás disposiciones legales aplicables en la materia.
-La legalización en la política y en el gobierno:-La opinión del gobierno esta en contra de la legalización de estas drogas, aunque en muy pocas ocasiones se ha oído hablar al gobierno de este tema. Nunca a habido un debate abierto sobre ello en el parlamento.
Parece como si los políticos tuviesen miedo de ofender a poderosos sectores de sus electorados o de mostrar aparente debilidad en la lucha contra el crimen.
Y si alguna vez algún político a dicho algo de este tema, como Clare Short (diputada británica de la oposición) que pidió un debate abierto sobre la legalización de cannabis, se le critica por parte del resto de políticos e incluso es reprendida por su propio partido.
También se debería de tener en cuenta que los aparatos estatales que deberían luchar contra el narcotráfico se corrompen con facilidad, ya que con excesiva frecuencia nos llegan noticias de policías, guardias civiles, aduaneros,... que aceptan sobornos de las mafias o que organizan sus propias redes de narcotráfico.
Un caso que se debería de tener en cuenta respecto a este tema es el de Holanda. Se cree que uno de los temores que tiene el gobierno a legalizar estas drogas es el posible aumento en el consumo de otras drogas, como la heroína o la cocaína. Pero aunque este fuese el problema, no se debería de tener muy en cuenta ya que estudios realizados en Holanda demuestran que tal aumento de consumo de heroína o cocaína no se ha producido.
Y uno de los mayores temores del gobierno es el de que al legalizar estas drogas bajase su precio y fuesen mucho más accesibles, por lo que más gente las probase y se enganchase. Esta es una posibilidad que se a de tener muy en cuenta a la hora de barajar su legalización.
El diputado afirmó que la experiencia ya ha resultado exitosa en 84 países del mundo, por lo que pidió que México se uniera a ellos para hacer un "boquete en las finanzas de las organizaciones criminales", informa el diario 'El Universal'.
Círigo recordó además lo dicho por John Walters, antiguo 'zar antidroga' de Estados Unidos, que recientemente afirmó que de los 13.800 millones de ganancias que acumulan las organizaciones narcotraficantes en el continente americano, más de la mitad, 8.000 millones, corresponden al tráfico ilegal de marihuana.
El diputado citó la cifra de muertes violentas asociadas al narcotráfico en México, que en 2009 ascendieron a 2.700 y que sin contar los fallecidos de este año suma unos 15.000 desde 2006, y afirmó que la violencia del 'narco' no se puede combatir con más violencia, en referencia a la actual estrategia antidrogas emprendida por el presidente del país, Felipe Calderón, que se ha valido incluso del Ejército en su guerra sin cuartel contra los narcotraficantes.
Frente a esto, Círigo afirmó que la mejor manera de combatir el narcotráfico es la educación, la prevención y la rehabilitación. "No se trata de ceder ante asesinos sin escrúpulos, ni de doblegarse ante el poder destructivo del narco. Al contrario se trata de combatirlos de manera inteligente y efectiva", afirmó el diputado en sede parlamentaria.
Apenas hace un año el gobierno federal y el PAN se negaban siquiera a discutir el tema. Los gobiernos del PAN argumentaban que legalizar cualquier droga era “poner en riesgo” la salud y la seguridad de “las familias mexicanas”, como si no existiera educación, variación de dosis, medidas preventivas. Ayer, el presidente Calderón se encargó de desmontar el dogma: “Es un debate medular que debe darse”.
Algo sucedió que hizo al gobierno federal cambiar la rígida postura de los cuatro años anteriores. ¿Perdió respaldo de la población? Sea cual sea el motivo, es de celebrarse la disposición a revisar la estrategia. Demuestra vocación democrática.
Ahora es tiempo de fijar los términos del debate.
Impulsores y detractores de la despenalización del consumo de droga han de reconocer, de inicio, que el tema es una caja de pandora. Existen muchos factores por tomar en cuenta antes de aceptar o descartar esa alternativa. Hay matices e implicaciones variadas en salud pública, convivencia social, economía, cooperación internacional, entre otros ámbitos.La circunstancia geográfica, por ejemplo, nos determina. La vecindad con el mayor consumidor de drogas del mundo impone a México una condición insalvable para el éxito del combate al hampa: acciones conjuntas. Una amplia despenalización en México, sin ir de la mano con Estados Unidos, conduciría al país a ser puente en el trasiego de drogas ya no sólo de América Latina sino de otros continentes. No hace falta esperar una decisión federal al norte del río Bravo. Algunos estados en la Unión Americana ya han legalizado drogas. Se puede trabajar con ellos.
Una política antinarcoticos que funcione requiere también de la cooperación de Colombia, el mayor proveedor de los cárteles mexicanos. La despenalización conjunta en esos tres países sería la única forma de hacer efectiva la legalización de las drogas.
Lo importante es que ya se dio el primer paso: el empleo de razones y argumentos, en pluralidad, para definir una política de Estado. Desde hace varios años EL UNIVERSAL había solicitado esta apertura y la búsqueda de alternativas. Celebramos que el Ejecutivo federal lo haga por fin. Hay que esforzarse ahora por mantener el camino trazado.
El presidente Calderón admitió ayer que su gobierno ha sido incapaz de explicar a la sociedad la necesidad de combatir al crimen organizado. El debate que hoy nos ocupa puede ser el inicio de esa comunicación perdida entre autoridades y sociedad. A partir de ahí puede germinar la tan socorrida nión de todos en contra de los narcotraficantes.
-Efectos perjudiciales:
-Los efectos perjudiciales de estas drogas son los mismos que los del tabaco, ya que estas drogas se suelen fumar junto con tabaco.
Pero en el caso de la marihuana los efectos perjudiciales son menores que los del tabaco, ya que de esta lo que se fuma es solo planta, y del tabaco se fuma todo lo que las compañías tabaqueras juntan con la planta del tabaco, en ocasiones para aumentar su adicción, ya que el tabaco aparte de la hoja lleva más de 200 sustancias nocivas para la salud.
Además el 30% de las personas que prueba el tabaco acaba por convertirse en dependiente de esta sustancia y de la marihuana el 10%.
Aun así son muchos los efectos perjudiciales del cannabis como por ejemplo lo editado en el British Medical Journal que dice: “Padecer la depresión y la esquizofrenia en el futuro son algunos de los riesgos que corren a largo plazo, los adolescentes fumadores habituales de cannabis” .
Los efectos del cannabis también dependen de la cantidad utilizada, la potencia del material, las circunstancias y el humor de la persona que lo va a consumir. Los efectos más corrientes son la locuacidad, alegría, relajación y mayor apreciación del color y del sonido. También provoca euforia, seguida por una conducta maníaca. Al consumir cannabis también hay una mayor predisposición para tareas que requieren creatividad, como el arte, la música,... Muchos consumidores experimentan una compulsión para comer incontroladamente, a lo que vulgarmente se le llama “picar la cerda”.
Los efectos físicos inmediatos del cannabis son un pulso más rápidos, ojos rojos y sequedad en la boca y en la garganta. Una reacción negativa común con la marihuana es un ataque de ansiedad agudo, que se suele describir como miedo a “perder el control”. Los síntomas desaparecen en pocas horas. Algunas personas también pueden experimentar apatía, aletargamiento, confusión, paranoia y alucinaciones leves, y las personas que tengan problemas mentales pueden experimentan un empeoramiento en los síntomas psicóticos. El cannabis reduce la memoria a corto plazo, altera el sentido del tiempo y reduce la habilidad de hacer cosas que requieran concentración, reacciones rápidas y coordinación. Altas dosis de cannabis pueden causar alucinaciones y distorsiones sensoriales que pueden ser muy alarmantes. También puede conducir a la bronquitis u otros trastornos torácicos, y puede causar cáncer de pulmón.
-Ventajas e inconvenientes de la legalización:
-La legalización del cannabis tendría las ventajas que todos podemos imaginar; una mayor calidad del producto, ya que este no estaría adulterado porque debería de pasar por ciertos controles de sanidad, un costo muchísimo mas bajo, ya que no habría tantos intermediarios como los hay ahora y también se acabaría con el mercado negro y con las redes de narcotráfico. Aunque muchas de estas ventajas no serian tales, porque, por ejemplo el mercado negro y las redes de narcotráfico no desaparecerían, sino que intentarían vender el producto aun más barato para hacerle la competencia al propio Estado. Ya que intentar desarticular unas redes de narcotráfico tan bien montadas y de las cuales dependen tantas personas no seria fácil de conseguir. Otra de las ventajas que habría sería una mayor información de cuales son los efectos de estas drogas y un mayor control de su venta. También se dice que una de las ventajas seria la disminución de la delincuencia, aunque con estas sustancias no seria el caso, ya que las personas que las consumen nunca, o casi nunca llegan a tener tal adicción como para robar si no tienen el dinero suficiente como para consumirlas, ya que su adicción nunca es física, solo psicológica y en algunos casos, como el alcohol. Aunque la legalización no serviría para nada si no se aplicase de una forma internacional.
-En los inconvenientes más claros se encontraría el que ya he nombrado antes, el posible aumento de su consumo al aumentar su accesibilidad, aunque hoy en día ya es muy fácil acceder a estas sustancias, y su consumo seguramente no crecería más de lo que lo esta haciendo actualmente ya que este se a duplicado en la ultima década. Otro posible inconveniente sería que el cannabis sirviese como puerta de entrada a otras drogas como la cocaína o la heroína, y aunque los estudios realizados en Holanda demuestran que esto no a sido así, nunca se podría conocer con seguridad como reaccionaria la población de nuestro país, aun así, los estudios realizados por la mayoría de expertos médicos, farmacólogos, sociólogos, juristas y policiales, basados en los resultados obtenidos por los informes que citamos a continuación sobre cannabis llegan a la misma conclusión: El cannabis no es perjudicial para la salud y el "efecto escalada" no existe:
- Informe La Guardia. Alcalde de Nueva York. 1936
- Informe de la Cámara de los Comunes. Reino Unido. 1968
- Informe Le Dain. Gobierno de CANADÁ. 1972
- Informe Nixon. Gobierno de los EE.UU. . 1972
- Informe del Gobierno de JAMAICA. (Encargado al N.I.M.H., Instituto Nacional de Salud Mental. U.S.A.)
- Informe del Gobierno de COSTA RICA. 1974
- Reading "Cannabis and culture". De V. Rubin. Mouton Publishers. La Haya-París. 1975
-Aplicaciones médicas de la marihuana: -En el último congreso de la Sociedad Internacional de Investigación sobre el Cannabis se destaco que una cosa es hablar del efecto de una molécula que se encuentra en una especie de planta, o de un análogo sintético o semisintético, y otra cosa es hablar de las ventajas del consumo habitual de una droga con más de 70 compuestos distintos. Ya hemos comentado los problemas que puede dar el consumo habitual del cannabis, y todavía nos podríamos extender mucho más en el papel que desempeña en los policonsumidores de drogas (alcohol, cannabis, drogas de síntesis...). Por otro lado, habría que sumar el efecto perjudicial del cannabis al del tabaco, ya que el cannabis se suele consumir junto con tabaco. Aun así hay algunos datos que respaldan ciertos usos terapéuticos de la marihuana: • La droga con usos terapéuticos conocidos más segura. No hay constancia de ninguna muerte causada por el uso de marihuana.
• Una de las medicinas más antiguas de la humanidad, con un expediente notable en cuanto a seguridad y eficacia.
• El mejor expectorante natural para aliviar los pulmones.
• Usada para el tratamiento de más de 100 enfermedades.
• Una de las drogas terapéuticas más estudiadas. Utilizada desde el año 2737 AC, no como los 10 o 50 años de pruebas de las drogas de hoy en día.
• El mejor agente para el control de las náuseas producidas por la quimioterapia en enfermos de cáncer.
• El mejor y más eficaz dilatador bronquial conocido. -Y se usa para: - • Remitir los dolores de cabeza de la migraña.
• Detener el avance del glaucoma.
• Controlar la espasticidad de la esclerosis múltiple (MS) y la parálisis.
• Aliviar las náuseas y el dolor asociados con tratamientos de la quimioterapia del cáncer. También ayuda en otros casos de náusea severa.
• Ataques epilépticos.
• Ayuda a los pacientes con enfisema a respirar mejor, aumentando su transferencia de oxígeno.
• Ayuda en el tratamiento de enfermedades relacionadas con el humo.
• Contra el dolor de artritis y reumatismo, y ayuda a otras enfermedades crónicas del dolor.
• Ayuda contra la anorexia nerviosa y otras enfermedades relacionadas con la pérdida del apetito.
• Para los espasmos: la marihuana es el mejor relajante.
• Contra los ataques de asma, mejora la respiración.
• Personas con SIDA: disminuye la tensión y la depresión, reduce el dolor, elimina las náuseas, y estimula el apetito.
• Para las enfermedades de la piel, como la pruritis.
• Contra la depresión y otros desórdenes del humor, combinado con la psicoterapia.
• Ayuda a superar el insomnio, durmiendo más profundamente.
• Parapléjicos y tetrapléjicos.
• Ayuda a aliviar los síntomas del síndrome de abstinencia del alcohol y narcóticos.
• Tiene efectos antimicrobiales y antibacterianos.
• Cura fístulas, granos y fibrosis, utilizada como pomada.
-Este artículo apareció en la editorial del prestigioso diario médico THE LANCET en el ejemplar del 11 de noviembre de 1995 (Vol. 346, num. 8985) Así mismo apareció publicado también en: News - London perspective; Malcolm Dean pág. 1285.
Fumar cannabis, incluso de manera habitual, no es perjudicial para la salud. Esta sustancia tan comúnmente usada es aún ilegal prácticamente en todo el mundo. Numerosas voces han clamado durante años por la legalización, o cuando menos despenalización, de las drogas blandas, entre las que el cannabis es la más popular en todos los sectores sociales. En este terreno tan contencioso, la política holandesa ha sido a menudo denominada la voz de la cordura. En Holanda, los clientes de los coffee-shops pueden comprar hasta 30 gramos de cannabis por un precio aproximado de 15 US $, pese a que técnicamente la droga sigue siendo ilegal. Estos establecimientos no pueden hacer publicidad ni vender cannabis a los menores de 16 años.
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